Durante los pasados días 8, 9 y 10 de abril, nuestra Casa Salesiana de Huelva ha tenido el honor de recibir a Don Fernando Miranda, Inspector de los Salesianos en nuestra zona, en su visita canónica anual. Más allá del carácter institucional, estas jornadas han sido un auténtico tiempo de gracia y un encuentro fraterno que ha servido para estrechar lazos entre todos los que formamos esta gran familia.
Una mirada a nuestros tres ambientes
Don Fernando ha querido conocer de primera mano el latido de cada uno de los sectores que dan vida a nuestra presencia en el barrio. Para ello, mantuvo encuentros cercanos con los directores y equipos de los tres ambientes: la Escuela, la Plataforma Social y el Centro Juvenil.
Durante su recorrido, pudo conversar con el Consejo de la Comunidad Educativo-Pastoral (CEP), así como con las diversas comisiones de pastoral y social, interesándose por los retos y las alegrías que surgen en el día a día del acompañamiento a nuestros jóvenes.
El mensaje de Don Bosco, hoy
Como sucesor de Don Bosco entre nosotros, Don Fernando nos ha recordado que el centro de toda nuestra actividad debe ser siempre el joven. En sus palabras de aliento, destacó la importancia de seguir trabajando unidos en torno al Proyecto Educativo, cuidando especialmente el ambiente de «Casa» que nos caracteriza.
«La finalidad de esta visita es la de animar y alentar el trabajo que la Comunidad Educativa realiza con tanta entrega», recordaba el Inspector durante uno de sus encuentros.
Encuentro con la Familia Salesiana
La visita también incluyó espacios para la oración y el diálogo con la Comunidad Salesiana y los diversos grupos de la Familia Salesiana de Huelva. En este sentido, se puso en valor la identidad local de nuestro centro «Cristo Sacerdote» y su impacto positivo en la ciudad, siendo un referente de educación integral y valores cristianos para tantas familias onubenses.
Desde el colegio, agradecemos a Don Fernando su sencillez, su palabra oportuna y su capacidad para hacernos sentir que, en la misión salesiana, nadie camina solo. Su paso por Huelva nos deja renovados en la ilusión y el compromiso de seguir formando «buenos cristianos y honrados ciudadanos».